«Nunca nadie ha escrito o pintado, esculpido, modelado, construido, inventado
sino para salir realmente del infierno». (
Vincent Van Gogh)

sábado, 3 de abril de 2010

hojas en blanco


Como todos los días estaba en su cuarto intentando escribir, papeles y papeles sobre su pequeño escritorio, la mente en blanco y un girar y girar siempre sobre los mismos significantes. Por la ventana se veía caer la tarde en la sombras, cerró la puerta y dejó caer su cabeza sobre el escrito inconcluso con el secreto deseo de que esa idea que empezaba a rondar por su mente tomara forma para poder escribirla, pero la vence el sueño.

A la hora una leve brisa fría la despierta y al girar su cabeza puede ver que una pared pequeña, de tres hileras de ladrillos, había sido levantada frente a la puerta del cuarto, le pareció extraño pero no le dio importancia, pensó que era producto de su imaginación, una ilusión óptica en la oscuridad, estaba muy cansada por lo que se metió en su cama y durmió. Ciertos ruidos alteraron su sueño pero no lograron despertarla hasta que la luminosidad del día entró por algún lugar de la habitación cercano al techo. Se asombra cuando, al mirar, ve que la ventana y la puerta habían sido, ambas, selladas completamente con ladrillos. Se extraña también de no escuchar el bullicio propio de ese momento del día, mira el reloj que marca las 8 y piensa que a esa hora los ruidos deberían inundar el ambiente, pero enseguida se distrae al mirar las hojas en blanco sobre el escritorio y vuelve a sentir una angustia que le oprime la garganta al ver que sus pensamientos seguían negándose a brindarle ideas.


Pensó en Julián, él ya debía estar en su oficina, tal vez hasta debió haber dormido junto a ella hasta levantarse con sigilo para no despertarla. El era siempre tan silencioso...obstinadamente silencioso... ella sentía a ese silencio como si fuera un muro, era como no poder verlo, no poder imaginarlo, no saber qué pensaba, no sabía nada de él a pesar de que hacía años que compartían la vida juntos. En los primeros años de la relación ella le había reclamado insistentemente que fuera más explícito, que hablara de él, que el vivir así era descarnado, era como estar sin piel, dolía. El le decía ¨pero yo estoy¨ y era verdad él estaba, siempre estaba. Así fue como un día ella se empezó a encerrar en su cuarto y comenzó a escribir, ya no le alcanzaba con leer, al principio le resultó fácil pero al tiempo empezó a sentir que ya no podría escribir más y tampoco quería hablar más ¿para qué? ¿para quién? ... haría como Flaubert callaría para siempre. Pero cuando se proponía hacerlo las lágrimas empezaban a rodar por sus mejillas sin parar. Una vez había ido a un psicoanalista y le había hablado de una hiancia, cosa que ella mucho no entendió pero con el tiempo pudo ver que esa hiancia era esa especie de agujero que llevamos siempre en el centro de nuestro ser y supo, además, que nunca podría desprenderse de eso, solo la muerte la calmaría ¿cómo sería estar muerta? ¿no lo estaría ya? en ese momento, al escuchar el mismo canto de los pajaritos que había oído al ir a visitar la tumba de su papá se dijo: ¨sí efectivamente estoy muerta, no es feo, no se siente nada, si hasta puedo abrir los ojos¨ y al hacerlo ve un rayo de sol que entra por la ventana y se posa sobre las hojas en blanco en su pequeño escritorio.


Fotografía: Gabriel Massera

12 comentarios:

  1. Luego, lentamente, toma su lapicera preferida y comienza a escribir: "Como todos los días estaba en su cuarto..."

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  2. Gabriel, sí, podría haber terminado así. Me gustó también lo de lapicera preferida, qué cosa las lapiceras... esos pequeños objetos amados.

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  3. mi hipótesis favorita de hoy es que este cuento es "bello".Me emociono al leer, toca algo en mí del orden "hiatal".saludos

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  4. Qué alegría Madreselva volverla a ver por este espacio que sigue siendo también suyo.

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  5. Sentí "inquietud" al leerlo.Como si el puente entre autor y lector se estremeciera.Por un momento quise retroceder...pero el tono de lo fantástico pudo más...avancé...la realidad puede ser otra,es otra.

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  6. Lorey: gracias por brindar tu sentir en este pequeño espacio, es muy valioso para mí.

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  7. "Descarnado" no se esta nada bien. Te lo digo por experiencia... Y muerto, menos. Se está bien cuando no se está (ni muerto ni vivo), pero tú tienes al sol que se pasea por tus hojas blancas ¿para que necesitas que te hablen?
    Los muros con los que soñaste sólo existen en tu cabeza. ¡Rómpelos! Y aprende a vivir sin necesitar a nadie (para eso tienes el don de la escritura). Ahí es donde ocurren las mejores historias; que luego crecen y salen a exterior para que tú las vivas.

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  8. Fantasma: qué buena frase, ni vivo ni muerto, es verdad sería algo así como: ni muy entusiasmado ni muy triste.

    También sería como saber que si lo tienes lo perderás y si lo has perdido lo reencontrarás.

    Eso andamos buscando por estos lares.

    Gracias por salir de tu guarida y pasarte por la mía.

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  9. hola!Caléndula!, con fantasma coincidimos en que posées el don de la escritura.
    Y como tu sabes cuando una persona posée un don, "debe desarrollarlo y expandirlo y siempre es para los demás".
    Con lo cual simúltáneamente estas viva para escribir y muerta para recoger las recompensas,
    Esto es, escribes desaparecida.
    Allí encontrarás la belleza.
    Me gusta tu proceso caléndula,adelante y a tope como dicen aqui, saludos

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  10. Gracias Madreselva!! nuevamente tus palabras me ayudan a dar forma a mis difusos pensamientos.

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  11. Ese debe ser mi don, jajajajaja.besoss

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