¨Todo el mundo necesita transitar de vez en cuando por todos los discursos que plantea Lacan para el ser humano, que básicamente son cuatro o cinco, pudiendo haber más si incluimos el religioso y algunos más residuales.
Una persona estable psicológicamente necesita pisar todos los discursos todos los días, tener un equilibrio entre todos, otra vez vuelvo a decir, cuatro o cinco, es decir, básicamente el capitalista, el del dueño, el universitario, el del analista y el histérico (Ver en este blog el artículo "Teoría de los cuatro discursos de Jacques Lacan").
El barón soltero vive normalmente o solo o con su madre, y tiene como partenaire esta mujer, o tal vez un amigo o amiga, con lo que normalmente si es la madre quien complementa el soltero hace que esté la mayor parte del tiempo al discurso histérico, y por tanto como este es el de la histeria puede quedar en muchos momentos castrado, por la "medusa" simbólica que supone el amor de la madre.
Y hay que, de vez en cuando, salirse de este discurso encontrando una mujer, que a pesar de no ser la suya, es decir, a pesar de ser una mujer fuera del matrimonio o de la creación de una pareja estable, con todas las dificultades que este logro tiene para un soltero; esta mujer puede ser una prostituta que haga despegar algún tiempo al soltero de su madre como partenaire, para así hacerlo viajar por los cuatro, cinco u ocho discursos humanos y mantener la estabilidad psicológica de la persona en cuestión.
De todas maneras el amor o la relación de partenaire no con una, sino por su carácter de intercambio capitalista "varias prostitutas", crea en el individuo en un primer contacto una permanencia muy larga a lo largo del día al discurso capitalista, lo que puede traer cambios en su personalidad, no es lo mismo una satisfacción onanista que pagar por los servicios de una mujer con todo lo que esto conlleva. Sin obviar los peligros de anclarse a este discurso, puede servirle para desancorar, momentáneamente de su madre y del tan molesto discurso histérico, aunque también necesario, para llegar a alcanzar su último deseo, es decir la preponderancia en un discurso donde se sienta más cómodo, que sólo la persona puede averiguar con un diálogo consigo misma.¨
«Nunca nadie ha escrito o pintado, esculpido, modelado, construido, inventado
sino para salir realmente del infierno». (Vincent Van Gogh)
domingo, 15 de julio de 2012
La vida y los discursos
Interesante reflexión de Vicent, publicado en La reconciliación, acerca del transitar por los discursos, según Lacan, para mantener un equilibrio emocional.

El enamorado
por Jorge Luis Borges
Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.
Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.
Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.
Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.
sábado, 7 de julio de 2012
El bosón de Higgs y yo
Cuando todo parecía quieto y sin novedades bajo el sol, acaba de producirse un descubrimiento que podría ser el comienzo de una gran revolución.
Parece que la máquina de Dios ha encontrado la Partícula, que para ser de una especie tan divina, le han puesto un nombre bastante hermético, que no aporta ninguna comprensión a los ciudadanos de a pie como lo es esta servidora. Si en lugar de bosón le hubieran puesto bolsón todavía nos daba un poquito de margen para divagar o para imaginarnos algo más concreto. Porque, como ustedes saben, todo pero todo lo queremos imaginar los humanos.
Volviendo al tema: este impactante descubrimiento ha ocurrido en el campo de la Física, pero no por eso supongan ustedes que he de renunciar a inferir, por ejemplo, que tal vez en un tiempo más o menos inmediato, algún efecto sobre nuestras vidas tendrá. Tan es así, que se ha comparado este suceso al que revolucionó a la genética: el descubrimiento del ADN.
Pero como la imaginación permite jugar libremente con las ideas y/o palabras leídas o escuchadas al azar, pues, en este blog de esparcimientos, a veces melancólicos y otras eufóricos, nos permitimos escribir estas neófitas y preliminares ocurrencias acerca del tema, desde un lugar de total ignorancia.
Parece que el bosón de Higgs no es en realidad un bosón, sino incontables bosones, que en su conjunto, si se pudieran reunir, constituirían el campo de Higgs. Es decir un campo hipotético que, un tal Peter Higgs en 1964 formuló, como variable necesaria, para poder hacer predictiva la Teoría Estándar de la Física. Uy qué difícil. Sería como si imagináramos un modelo de incontables pescaditos nadadores, pero para que estos naden nos viéramos llevados necesariamente a imaginar también un medio como el agua, en el cual las pobres criaturitas pudieran nadar, sino los pescaditos morirían y el modelo sería un fracaso. Pues entonces, ese agua sería a los pescaditos como el campo de Higgs sería al resto de las partículas conocidas del Universo. Una suerte de magma (energía) que abarcaría todo el Universo y con la que interactuarían las diferentes partículas allí presentes y actuantes. Además, con el agregado de que esta interacción le daría masa a dichas partículas. La masa sería directamente proporcional a la interacción, es decir, a mayor interacción mayor masa.
Primera pregunta que se me cae de este, mi cerebro marchito: ¿si no hay interacción no hay masa?.
Como puedo imaginarme la cantidad de cosas que se le están ocurriendo, a usted lector o lectora, amigo o amiga, dejo abierto el espacio para su expresión, no sin antes invitarlos a leer los siguientes artículos que sí están escritos desde un lugar de saber.
Gracias por esta interacción. Me hace sentir que existo.
Links recomendados:
¿Qué es el bosón de Higgs?
El bosón de Higgs explicado a mi abuela
Hallazgo de un partícula que podría ser el bosón de Higgs
Parece que la máquina de Dios ha encontrado la Partícula, que para ser de una especie tan divina, le han puesto un nombre bastante hermético, que no aporta ninguna comprensión a los ciudadanos de a pie como lo es esta servidora. Si en lugar de bosón le hubieran puesto bolsón todavía nos daba un poquito de margen para divagar o para imaginarnos algo más concreto. Porque, como ustedes saben, todo pero todo lo queremos imaginar los humanos.
Volviendo al tema: este impactante descubrimiento ha ocurrido en el campo de la Física, pero no por eso supongan ustedes que he de renunciar a inferir, por ejemplo, que tal vez en un tiempo más o menos inmediato, algún efecto sobre nuestras vidas tendrá. Tan es así, que se ha comparado este suceso al que revolucionó a la genética: el descubrimiento del ADN.
Pero como la imaginación permite jugar libremente con las ideas y/o palabras leídas o escuchadas al azar, pues, en este blog de esparcimientos, a veces melancólicos y otras eufóricos, nos permitimos escribir estas neófitas y preliminares ocurrencias acerca del tema, desde un lugar de total ignorancia.
Parece que el bosón de Higgs no es en realidad un bosón, sino incontables bosones, que en su conjunto, si se pudieran reunir, constituirían el campo de Higgs. Es decir un campo hipotético que, un tal Peter Higgs en 1964 formuló, como variable necesaria, para poder hacer predictiva la Teoría Estándar de la Física. Uy qué difícil. Sería como si imagináramos un modelo de incontables pescaditos nadadores, pero para que estos naden nos viéramos llevados necesariamente a imaginar también un medio como el agua, en el cual las pobres criaturitas pudieran nadar, sino los pescaditos morirían y el modelo sería un fracaso. Pues entonces, ese agua sería a los pescaditos como el campo de Higgs sería al resto de las partículas conocidas del Universo. Una suerte de magma (energía) que abarcaría todo el Universo y con la que interactuarían las diferentes partículas allí presentes y actuantes. Además, con el agregado de que esta interacción le daría masa a dichas partículas. La masa sería directamente proporcional a la interacción, es decir, a mayor interacción mayor masa.
Primera pregunta que se me cae de este, mi cerebro marchito: ¿si no hay interacción no hay masa?.
Como puedo imaginarme la cantidad de cosas que se le están ocurriendo, a usted lector o lectora, amigo o amiga, dejo abierto el espacio para su expresión, no sin antes invitarlos a leer los siguientes artículos que sí están escritos desde un lugar de saber.
Gracias por esta interacción. Me hace sentir que existo.
Links recomendados:
¿Qué es el bosón de Higgs?
El bosón de Higgs explicado a mi abuela
Hallazgo de un partícula que podría ser el bosón de Higgs
sábado, 16 de junio de 2012
Nunca hay soledades

La música gravita sobre el cuerpo, modifica la sensibilidad. La música franquea el paso a otra cosa, a un estado diferente. Por un instante algo es etéreo, tiene otras reglas, es diferente a la razón. Se materializa en una imagen o representación, casi onírica, donde todo es posible, donde no hay negación ni afirmación, es, simplemente es en ese lapso, es en una imagen subjetiva, intransferible. Es una realidad.
Hay también otras realidades, que sacuden al cuerpo, igualmente intransferibles, como encontrar ese poema, no otro, y leerlo en ese instante, en el momento oportuno. El, puede marcar un antes y un después. Porque ese poema queda allí, alojado, como zurco o marca, en cierto lugar, de la mente o del cuerpo o del alma, quién lo sabe. Un punto al que se puede volver, cuando es preciso.
También es realidad una palabra, una frase, cuando hiere, cuando se instala como bisagra en algún lado. ¨Tengo pena¨ dijo. A partir de allí mi vida, que iba por un sendero, cambió de dirección. Yo, fui otra.
Cada marca es un hito que organiza nuestra historia, que la escribe como única. Somos, desde allí, algo para relatar, un cuento. Somos una narración, si podemos escuchar las huellas. Ellas están allí, perennes, imborrables, pueden ser también una mirada, una mano que rozó tu piel, una ausencia. Siempre son en relación al otro. Hoy descubro al fín, que nunca hay soledades.
Imagen en Cultuiarte
sábado, 2 de junio de 2012
Intercambio con sonido a callecitas porteñas
Un regalito para mis amigos valencianos, Vicent y Emejota.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Un escritor argentino y el desamparo
Orlando Van Bredam: "La literatura es siempre un pretexto..."
Por: Walter Marini
Un narrador que juega con la ironía y el humor y que, a través de su escritura, describe el mundo corrupto y desigual al que está sometido el ser humano. Sus personajes rozan lo verosímil y siempre consiguen atrapar al lector. En esta entrevista con Sudestada, Orlando Van Bredam conversó sobre sus comienzos en la literatura, las influencias y su lugar entre los escritores, entre otras cosas.
Orlando Van Bredam nació en Villa San Marcial, Entre Ríos, en 1952. Formoseño por adopción desde hace cuatro décadas, se convirtió en una voz que surge desde El Colorado -donde reside- y que arremete con intensidad en un panorama literario donde las formas de narrar van perdiendo el gusto a través de los años.
Narrador, poeta y ensayista de larga trayectoria, saltó a la luz de los ojos de las grandes editoriales cuando, el año pasado, obtuvo, con su novela Teoría del desamparo, el premio Emecé, uno de los más antiguos que se otorgan en el país.
El personaje central de la historia se llama Catulo “Cato” Rodríguez, un hombre de clase media, con una vida que no le ofrece nada más que lo seguro de la estabilidad, un trabajo común, una familia políticamente correcta, y que -de la noche a la mañana- encuentra un cadáver en el baúl de su auto. El muerto es nada más ni nada menos que un diputado llamado Toni Segovia.
A partir de allí, la trama de Van Bredam describe, con sutileza y con gran aporte de giros y recursos, las dudas, los miedos y la soledad de un típico hombre de clase media que lleva una vida sin sobresaltos, con una existencia programada, y también muestra de qué manera un hecho social y político lo lleva actuar de la manera que lo hace.
El clima que el escritor litoraleño le dio a la novela oscila de un momento a otro entre el género policial y la comedia negra, sin dejar de lado el humor irónico y, lo más importante, no permite que el lector ocasional cierre el libro sin dejar de hacerse preguntas, y esto es un punto a favor, en este momento donde pareciera que gran parte de quienes producen literatura escriben de la misma manera y para un público similar. A partir de estos datos, comienza esta charla que el narrador mantuvo con Sudestada.
-¿Cómo surgió la idea de escribir una novela como Teoría del Desamparo? -En el año 1996, publiqué un libro de minificciones (Las armas que carga el diablo) con un cuento muy breve titulado “Cuento de horror”, en el que planteaba la hipótesis de qué pasaría si una mañana cualquiera a un anónimo vecino le pusieran un cadáver en el baúl de su auto. Palabras más o palabras menos, ese es el comienzo de la novela Teoría del desamparo, las primeras dos páginas. Siempre tuve la impresión de que esta historia daba para mucho más, así es que, en el año 2003, volví a ella y la fui enriqueciendo con todo aquello que no dejaba de darme bronca: la política rastrera, el oportunismo, la corrupción. Enseguida advertí que todo esto tenía nombres y apellidos concretos y muy cercanos. Toni Segovia, el diputado de la novela, es muy reconocible para cualquier formoseño que haya leído el texto. Muy poco tuve que inventar, muchas de las anécdotas y dichos utilizados para caracterizar al personaje son reales o, al menos, pertenecen al imaginario popular de esta provincia.
-¿Qué quiso describir a través de este relato? -Por lo general, un escritor nunca tiene demasiado claro lo que quiere hacer con su relato. En mi caso, tampoco. Sí, al principio, como dije antes, me interesó el costado crítico, la impugnación a ciertas formas de hacer política y, a medida que avanzaba la historia, me pareció más interesante detenerme en ese pobre tipo que es Catulo Rodríguez, en su incapacidad para resolver una situación así (nada fácil, por supuesto), en la soledad que experimentó en el momento de decidir qué hacer con el cadáver, en la dificultosa relación con sus hijos y su mujer, en su vida tan aburrida -como suele ser la vida de mucha gente de clase media-, en el miedo a cambiar. La novela, como toda novela, puede ser leída desde muchos ángulos: enseguida se la rotuló de policial, de comedia negra, etc. Tiene todo esto, claro, pero estoy convencido de que el sentido último fue mostrar el desamparo en todo su espectro; en el caso de Catulo, un desamparo casi metafísico, propio del ser humano de nuestro tiempo...
(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada Nº68 - Mayo 2008) Fuente: Revista Sudestada
Por: Walter Marini
Un narrador que juega con la ironía y el humor y que, a través de su escritura, describe el mundo corrupto y desigual al que está sometido el ser humano. Sus personajes rozan lo verosímil y siempre consiguen atrapar al lector. En esta entrevista con Sudestada, Orlando Van Bredam conversó sobre sus comienzos en la literatura, las influencias y su lugar entre los escritores, entre otras cosas.
Orlando Van Bredam nació en Villa San Marcial, Entre Ríos, en 1952. Formoseño por adopción desde hace cuatro décadas, se convirtió en una voz que surge desde El Colorado -donde reside- y que arremete con intensidad en un panorama literario donde las formas de narrar van perdiendo el gusto a través de los años.
Narrador, poeta y ensayista de larga trayectoria, saltó a la luz de los ojos de las grandes editoriales cuando, el año pasado, obtuvo, con su novela Teoría del desamparo, el premio Emecé, uno de los más antiguos que se otorgan en el país.
El personaje central de la historia se llama Catulo “Cato” Rodríguez, un hombre de clase media, con una vida que no le ofrece nada más que lo seguro de la estabilidad, un trabajo común, una familia políticamente correcta, y que -de la noche a la mañana- encuentra un cadáver en el baúl de su auto. El muerto es nada más ni nada menos que un diputado llamado Toni Segovia.
A partir de allí, la trama de Van Bredam describe, con sutileza y con gran aporte de giros y recursos, las dudas, los miedos y la soledad de un típico hombre de clase media que lleva una vida sin sobresaltos, con una existencia programada, y también muestra de qué manera un hecho social y político lo lleva actuar de la manera que lo hace.
El clima que el escritor litoraleño le dio a la novela oscila de un momento a otro entre el género policial y la comedia negra, sin dejar de lado el humor irónico y, lo más importante, no permite que el lector ocasional cierre el libro sin dejar de hacerse preguntas, y esto es un punto a favor, en este momento donde pareciera que gran parte de quienes producen literatura escriben de la misma manera y para un público similar. A partir de estos datos, comienza esta charla que el narrador mantuvo con Sudestada.
-¿Cómo surgió la idea de escribir una novela como Teoría del Desamparo? -En el año 1996, publiqué un libro de minificciones (Las armas que carga el diablo) con un cuento muy breve titulado “Cuento de horror”, en el que planteaba la hipótesis de qué pasaría si una mañana cualquiera a un anónimo vecino le pusieran un cadáver en el baúl de su auto. Palabras más o palabras menos, ese es el comienzo de la novela Teoría del desamparo, las primeras dos páginas. Siempre tuve la impresión de que esta historia daba para mucho más, así es que, en el año 2003, volví a ella y la fui enriqueciendo con todo aquello que no dejaba de darme bronca: la política rastrera, el oportunismo, la corrupción. Enseguida advertí que todo esto tenía nombres y apellidos concretos y muy cercanos. Toni Segovia, el diputado de la novela, es muy reconocible para cualquier formoseño que haya leído el texto. Muy poco tuve que inventar, muchas de las anécdotas y dichos utilizados para caracterizar al personaje son reales o, al menos, pertenecen al imaginario popular de esta provincia.
-¿Qué quiso describir a través de este relato? -Por lo general, un escritor nunca tiene demasiado claro lo que quiere hacer con su relato. En mi caso, tampoco. Sí, al principio, como dije antes, me interesó el costado crítico, la impugnación a ciertas formas de hacer política y, a medida que avanzaba la historia, me pareció más interesante detenerme en ese pobre tipo que es Catulo Rodríguez, en su incapacidad para resolver una situación así (nada fácil, por supuesto), en la soledad que experimentó en el momento de decidir qué hacer con el cadáver, en la dificultosa relación con sus hijos y su mujer, en su vida tan aburrida -como suele ser la vida de mucha gente de clase media-, en el miedo a cambiar. La novela, como toda novela, puede ser leída desde muchos ángulos: enseguida se la rotuló de policial, de comedia negra, etc. Tiene todo esto, claro, pero estoy convencido de que el sentido último fue mostrar el desamparo en todo su espectro; en el caso de Catulo, un desamparo casi metafísico, propio del ser humano de nuestro tiempo...
(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada Nº68 - Mayo 2008) Fuente: Revista Sudestada
sábado, 5 de mayo de 2012
Un sentimiento
Fuente: YouTube
Etiquetas:
Homenaje a los excombatientes y a los caidos en Malvinas,
Juegos olímpicos,
las Malvinas son argentinas,
Londres 2012,
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